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QUÉ TENER EN CUENTA EN UNA CREMA DE PROTECCIÓN SOLAR

Llevo días pensando en escribir esta entrada para recopilar toda la información que he ido investigando sobre las cremas de protección solar. He de decir que siempre he tenido mucho cuidado con proteger mi piel ya que me quemo fácilmente y tolero poco el sol. Pero desde que nació mi hija mayor empecé a investigar con mucho más detenimiento los componentes de los productos que aplicaba sobre su piel. Y no sólo sus componentes, sino también su formato, su manera de fabricarlos y su impacto sobre el medio ambiente.

A continuación haré un repaso por los puntos que tengo en cuenta a la hora de escoger una crema de protección solar (tanto para mis hijas como para mí):

1# Que esté formulada 100% con filtros minerales, no químicos: Cuando era pequeña recuerdo a mis padres untándome de crema y quedar completamente blanca. Por aquel entonces no tenía ni idea del por qué de esa pasta blanca tan difícil de extender y que al salir del agua aún brillaba más. Ahora lo tengo claro, eran filtros físicos (o lo que es lo mismo, filtros minerales) y no químicos. El mundo de la cosmética evolucionó muchísimo y la gente buscaba filtros fáciles de extender, que no te dejaran la piel blanca. Así que empezaron a salir al mercado los filtros químicos, mucho más agradables en su aplicación, pero menos saludables para nuestra piel y los filtros mixtos que contienen alguno de sus componentes de origen mineral y otros químicos. Y mientras que un filtro 100% mineral proporciona una barrea inmediata frente a los rayos después de su aplicación, los filtros químicos es necesario ponerlos 30 min antes de la exposición solar para que hagan la reacción química en nuestra piel y empiecen a actuar (si sientes curiosidad puedes investigar más sobre los efectos de esa reacción química en nuestro organismo). Por suerte, algunos laboratorios han seguido apostando por los filtros minerales y han reformulado para conseguir que los filtros minerales sean mucho más agradables de aplicar.

2# Que no contengan nanopartículas: Esto es un indispensable y ya te lo puedes grabar a fuego. Para hacer que los filtros penetren completamente en la piel y no nos dejen sensación de llevar crema de protección solar, algunas marcas presentan componentes en tamaño nano. Eso significa que pueden penetrar en capas muy inferiores rápidamente y traspasar la barrea lipídica provocando daños en nuestras células. Visto así… ¿Quién puede querer que un componente potencialmente tóxico llegue a capas profundas cuando la idea es que se quede en la capa externa de la piel? Pues nadie! Pero muchas veces no nos fijamos en la composición de los productos que compramos. Si te fijas, algunas marcas que usan nanopartículas para los filtros de adultxs, no lo hacen con las cremas de protección pediátricas. Alegan que la barrera dérmica de los infantes es inmadura, pero al final esta presentación resulta potencialmente tóxica para todxs.

3# Que sea «waterproof»: Aquí me gustaría hacer una aclaración entre «waterproof» y «water resistant». Que una crema de protección solar sea «waterproof» (impermeable al agua) significa que nos dará una protección durante 80 min después de empezar a bañarte. Sin embargo, las cremas «water resistant» (resistentes al agua) nos proporcionan una protección de tan sólo 40 min. Así que hay que tener muy en cuenta este término ya que, aunque la recomendación es de volver a aplicar la crema con factor de protección cada 2h, no es lo mismo si te la pones para ir por la ciudad o la montaña que si te estás bañando en la playa o la piscina.

4# Que sean en formato crema, no spray: Claro que me gusta ir lo más rápido posible cuando aplico la protección solar, especialmente con las niñas que no se están quietas ni un momento. Por ello busco cremas que sean fáciles de extender y que cumplan con todos los requisitos. Pero el spray lo descarto rotundamente aunque sea más rápido de aplicar y el motivo es muy sencillo. Cuando pulverizamos un spray, las partículas (y ya no hablo solo de nano que serán aún peor) se quedan suspendidas en el aire, por lo que terminas aspirándolas y llegan a tus pulmones. Sí, suena fatal, pero es así. Y si encima estás al aire libre, es muy probable que el producto termine llegando a tus ojos y a tu boca en grandes cantidades. Un producto que no está hecho para tragar… Así que no cuesta nada tomar unos minutitos para extender correctamente la crema sin olvidarnos ninguna zona expuesta a los rayos solares.

5# Que respete el medio ambiente: Por desgracia el ser humano se está cargando el planeta y eso es una realidad. Las cremas con protección solar protegen nuestra piel pero muchas de ellas contienen sustancias muy perjudiciales para la flora y la fauna marina. Se ha comprobado que barreras de coral y arrecifes están sufriendo un blanqueamiento debido a los productos químicos de algunos protectores solares. Por ello en algunos países se está prohibiendo el uso de estos, como por ejemplo en Hawai. Una de las sustancias más agresivas que contienen las cremas de protección solar son la oxibenzona y el octinoxato. Imagina cuánta gente se baña en mares y océanos y cuantas toneladas de protección solar acaban en el agua…

6# Que no esté testada en animales: Básicamente es una decisión para ir en la línea de nuestros principios. Intento buscar productos cruelty free y aunque es una opción personal, quería que constara por si no te lo has planteado y quizás lo tengas en cuenta la próxima vez que compres una crema.

Para terminar quería hacer una aclaración en cuanto al número del factor de protección. Para escoger, debemos tener en cuenta cómo se calcula el tiempo de protección solar. Por un lado tenemos un tiempo de «autoprotección» de nuestra piel. Es ese tiempo que tarda nuestra piel a empezar a enrojecerse si está expuesta a los rayos solares sin protección. Aquí influye el fototipo de cada persona. Habrá quién en 5 min ya empiece a quemarse, mientras otrxs aguanten hasta 30 min de exposición. Cogemos ese tiempo y lo multiplicamos por el factor de protección que marca la crema escogida y obtenemos el número de minutos en que nuestra piel estará protegida. Por ejemplo; si nuestra piel aguanta 10 min sin quemarse y nuestra crema es de factor 20 (10 x 20) estaríamos protegidxs 200 min. No obstante, tenemos que tener en cuenta que si nos estamos bañando, el tiempo máximo es de 80 min (con todas las cremas waterproof) y si estamos en ciudad o montaña deberíamos replicar a las 2h (120 min) máximo.

Y me despido con dos recomendaciones muy básicas: es especialmente importante que los bebés no estén expuestos al sol y recuerda que la piel de lxs niñxs es mucho más sensible, evita las horas de máxima radiación, usa sombrero y gafas de sol y bebe agua. Gracias por estar una semana más ahí, que tengas un bonito día!

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