crianza

PERSONAS VESTIDAS DE COLORES

Aunque pueda parecer aburrido, me encanta observar el juego de mis hijas. No suelo intervenir e incluso cuando discuten intento que sean ellas mismas las que solucionen el problema. Pero siempre estoy cerca, con un ojo y un oído bien atentos.

Disfruto y aprendo mucho de su juego, de su evolución, de sus preferencias y de su personalidad. Así puedo conocerlas mejor y acompañarlas desde el lugar que necesitan. Respetándolas a la vez que entienden el respeto por las demás personas. Animándolas a descubrir el mundo y, si ellas quieren, a descubrirlo juntas de la mano.

Hace poco, mientras mi hija de 4 años jugaba, detecté algo que hizo saltar mi alarma y me puso en modo alerta. Quizás pequé de alarmista o pensarás que soy una exagerada. Pero para mí la educación de mis hijas es muy importante y una gran responsabilidad. Son las adultas del futuro y desde su nacimiento intento que crezcan libres de estereotipos absurdos.

El juego consistía en separar los «nins» (piezas de madera como las de la imagen) según su color atribuyéndoles un sexo. En un cuenco estaba separando «las niñas» (piezas de color naranja, rojo, rosa, granate y morado) y en otro cuenco ponía «los niños» (piezas azules, verdes y grises).

Entonces le pregunté cómo sabía qué pieza era una niña y qué pieza era un niño. A lo que ella me contestó que las niñas llevaban vestidos rojos, rosas, naranjas, etc. mientras que los niños llevaban camisetas azules, verdes y grises. Si observáis en la foto, las piezas son todas iguales. Es imposible diferenciar una camiseta o un vestido. A pesar de ello, mi hija estaba segura de que los azules eran camisetas ya que los niños visten de azul y llevan camiseta, mientras que las niñas llevan vestidos rosas.

Me gustaría aclara que, a pesar de que yo nunca llevo vestidos porque no me gustan, a mi hija le encantan y ella misma los escoge. Pero por suerte, puede desmontar su teoría del color azul abriendo sus cajones. En ellos encontré varios pantalones y camisetas de color azul. Así que mi respuesta fue… «según tu teoría, eres un niño». Ella me dijo que no, que era una niña y que las niñas pueden llevar ropa azul, pero que los niños no podían llevar ropa rosa ni vestidos. Tuvimos la suerte que justamente ese día habíamos visto a una amiga y su hijo llevaba una camiseta rosa. Entonces le dije… «según tu teoría el bebé de P. es una niña». A lo que ella me dijo que no, que era un niño aunque su ropa fuera rosa.

Empezó a ver que el tema de los colores no era concluyente en cuanto a saber si eran niñas o niños. Entonces entramos en el tema falda/pantalón. Aquí no fue tan sencillo ya que nos faltan referentes de hombres con faldas. Eché mano al recuerdo de un amigo suyo bailando con una falda de tul un día en su casa. Pero no le pareció suficiente ya que no salió a la calle… Así que buscamos por internet a hombres con falda y con vestidos. Por suerte hay hombres que disfrutan de la ropa sin atribuirles un género. Así que encontramos hombres luciendo faldas y barba. Al principio le hizo gracia, rompió sus esquemas por completo. Pero al ver varias fotos comprendió que aunque en su entorno no lo vea, los hombres pueden llevar vestidos y falda si lo desean. Igual que las mujeres podemos no llevarlas si no nos gustan.

Y así pasamos al siguiente nivel; el pelo. Viendo que sus teorías se desmontaban, echó mano a que aunque un hombre vista de rosa o con falda, lleva el pelo corto y las mujeres largo. Me sorprendió que tuviera también este estereotipo tan asumido, cuando es de los pocos que tiene casos cercanos en los que no se cumple. Sus dos tíos llevan o han llevado el pelo largo. De hecho uno lo lleva más largo que ella incluso. Pero es tan fuerte la presión social que ha llegado a asumir que los niños tienen pelo corto y las niñas largo. Volví a afirmarle que… «según tu teoría tu tío R es una mujer ya que tiene el pelo largo». Ella corrió a corregirme. «NO, es un hombre!». Y aceptó que los hombres pueden llevar pelo largo, pero seguía con lo de que las mujeres lo llevan siempre largo. Aquí fue sencillo, en internet encontramos muchísimas fotos de mujeres con pelo corto con diferentes peinados y le sorprendió muchísimo. De hecho se acordó de una conocida que lo lleva corto y hace mucho que no vemos.

Entonces ella misma recapituló las conversación: «Así que el color de la ropa no nos puede decir si es niña o niño, tampoco si lleva camiseta o vestido ni si lleva pelo corto o largo. Por lo que no puedo saber si los «nins» son niñas o niños. Quizás si supiera sus nombres lo sabría, pero como no hablan no los sé. A ver qué te parece si los pongo a todos dentro del autobús y los llamo: persona con camiseta roja, persona con camiseta naranja, persona con camiseta azul….»

Ahí me di cuenta de que la conversación había merecido la pena. Después decidió que todos los «nins» serían niñas y que ella misma le pondría el nombre de sus compañeras. Bueno, paso a paso. Entiendo que son etapas y que muchas veces recrean lo que ven en la escuela o el entorno. Pero si podemos liberarlas de esa carga, mejor hacerlo ahora; ¿No crees?

Ahora estamos en proceso de ampliar nuestra biblioteca personal con cuentos que rompan con los estereotipos. Sembrando hoy lo que queremos recoger mañana. Cuentos que muestren diferentes realidades para complementar lo que quizás no vemos en nuestro entorno cercano, pero que existe y también es normal. Si te apetece, puedo hacer un recopilatorio de los cuentos más interesantes que encuentre.

¿Te has encontrado con situaciones parecidas? ¿Intentas huir de los estereotipos de niña/niño? Gracias por estar una semana más ahí. Recuerda que puedes subscribirte a la Newsletter para no perderte ninguna entrada al blog. Qué tengas un bonito día.

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